Toracolumbar

JC1 Veterinarios resonancia magnética

Una lesión de médula espinal localizada entre la intumescencia cervical y lumbar por ejemplo, entre los segmentos T3 y L3, provocará un síndrome toracolumbar, el cual es comúnmente encontrado en perros y gatos.

El síndrome toracolumbar se caracteriza por debilidad espástica ó parálisis de los miembros pélvicos (la espasticidad está asociada con el incremento del tono muscular, especialmente en los músculos extensores).

En animales ambulantes puede observarse ataxia (por ejemplo, cruce de los miembros pélvicos al caminar, "knuckling" (Nota del traductor: "knuckling" se refiere a un defecto ó lesión de la articulación del carpo ó tarso, permitiendo que esta se doble hacia adelante bajo el peso del animal parado. Generalmente esto sugiere una deficiencia propioceptiva, ó la abducción anormal ó extensión de los miembros pélvicos).

Los reflejos en los miembros pélvicos están intactos (normales ó incrementados); sin embargo, las reacciones posturales tales como las respuestas de salto y reacomodo están deprimidas.

En algunos animales, la prueba de reflejos puede inducir clonus, espasmos con contracciones y relajaciones rápidas y alternadas en los músculos de los miembros.

La prueba del reflejo de flexión puede también inducir flexiones repetitivas y prolongadas del miembro evaluado en ausencia de estímulos repetidos. Puede observarse un reflejo extensor cruzado.

La función de los miembros torácicos es normal.

Los animales con enfermedad de discos pueden mantener su espalda ligeramente arqueada ("cifosis").

El reflejo cutáneo de la espalda puede servir como una valiosa prueba para localizar una lesión focal en la médula espinal toracolumbar; ya que la contracción refleja de la musculatura subcutánea estará reducida ó ausente caudal al nivel de la lesión, pero exagerada al mismo nivel de ó inmediatamente por arriba del área de la médula espinal involucrada.

De manera similar, hay una sensación cutánea reducida a lo largo de la columna por detrás del sitio de lesión pero la sensación está aumentada en, ó inmediatamente por encima del sitio de la lesión.

En perros con enfermedad de discos a nivel toracolumbar, la presión digital sobre la columna al nivel del desvío de discos comúnmente provocará dolor de espalda.

Las lesiones de la médula espinal rostrales a los segmentos sacros pueden provocar un incremento en el tono (espasticidad) de los músculos esqueléticos del esfínter externo de la uretra, provocando con esto que sea muy difícil el vaciamiento manual de la vejiga, y por lo tanto se requiera cateterización ó intervención farmacológica. Consecuentemente la distensión de la vejiga y la incontinencia por sobrellenado están usualmente presentes. Algunas semanas después puede desarrollarse una vejiga refleja con asinergia del detrusor y la incontinencia es comunmente caracterizada por chorros de orina repentinos y esporádicos.

La atrofia segmental muscular no es característica del síndrome toracolumbar; sin embargo, la atrofia causada por el desuso puede ocurrir a largo plazo en animales con parálisis permanente. Dicha atrofia es comunmente generalizada e involucra a todos los músculos de la columna, caudales al nivel de la lesión en la médula espinal, así como los músculos de los miembros pélvicos.

Una lesión de compresión aguda en la médula espinal toracolumbar ocasionalmente puede estar acompañada de una postura de Schiff-Sherrington, la cual es observada como una extensión rígida de los miembros torácicos con el animal echado lateralmente.

Sin embargo, los movimientos voluntarios (con soporte del cuerpo) y reacciones de postura como caminar de carretilla y salto, son normales en los miembros torácicos. La reacción de la prueba de carretilla es particularmente útil para evaluar la función de los miembros torácicos: la cual está usualmente deprimida en animales con síndrome cervicotorácico ó síndrome cervical. Se debe tener en cuenta que esta prueba es de manipulacion y por lo tanto no debe llevarse a cabo en animales con lesiones de la columna vertebral.

Signos principales del síndrome toracolumbar

  • Debilidad ó parálisis de los miembros pélvicos
  • Reflejos normales en los miembros pélvicos ó ligeramente aumentados (pueden verse clonus)
  • No hay atrofia muscular en miembros pélvicos
  • Reacciones de postura deficientes en los miembros pélvicos
  • Reflejo cutáneo de la espalda Reducido/ausente por detrás del nivel de la lesión
  • Sensibilidad local aumentada (hiperestesia) al nivel de la lesión
  • Sensibilidad reducida (hipoestesia) por detrás del nivel de la lesión
  • Incontinencia Urinaria
  • Cifosis Toracolumbar
    + postura de Schiff-Sherrington

Enfermedades asociadas con el síndrome toracolumbar

  • Desórdenes degenerativos Mielopatía de sabuesos Afghanos; mielopatía degenerativa; encefalomielopatía en gatos jóvenes; ataxia de sabuesos; mielopatía de perros Kooiker; axonopatía del cobrador de Labrador; degeneración del sistema nervioso en Podenco Ibicenco
  • Desórdenes degenerativos estructurales ó por compresión Calcinosis circunscripta/calcinosis tumoral; enfermedad de discos; osificación de la dura; osteocondromatosis; quistes sinoviales en la columna; espondilosis deformans
  • Desórdenes del desarrollo Quistes aracnoides; senos dermoides; hemivertebras; mielodisplasia; espina bífida; estenosis del canal vertebral; siringomielia e hidromielia
  • Desórdenes metabólicos endógenos Ninguna
  • Desórdenes inflamatorios Moquillo; peritonitis infecciosa felina; leucemia felina; meningoencefalomielitis granulomatosa; enfermedades micóticas; encefalomielitis parasitaria; prototecosis; rabia; toxoplasmosis y neosporosis
  • Neoplasias Tumores en médula espinal; mielopatía paraneoplásica
  • Desórdenes neurotóxicos Ninguna
  • Desórdenes neurovasculares Infartos; embolias fibrocartilaginosas; hemorragias; mielomalacia hemorrágica
  • Desórdenes nutricionales Hiperparatiroidismo nutricional secundario
  • Desórdenes de almacenamiento Leucodistrofia globoide; mucopolisacaridosis tipo VI
  • Traumatismos Traumatismo espinal

 

a) Muchas condiciones como la hemivértebra, osificación de la dura, espondilosis deformans y la estenosis del canal vertebral (por ejemplo, en la región torácica) pueden ser detectadas por radiografía/ecografía pero usualmente son subclínicas. Similarmente, la espina bífida puede ser subclínica.
b) El traumatismo espinal en la región toracolumbar frecuentemente es asociado con fracturas toracolumbares ó luxaciones/subluxaciones. En animales (especialmente en gatos) con hiperparatiroidismo nutricional secundario, los signos neurológicos del síndrome toracolumbar están más relacionados con fracturas de la columna asociadas con osteopenia vertebral severa.
c) La migración epidural de parásitos, por ejemplo, nemátodos adultos del corazón (Dirofilaria immitis) es vista en perros ocasionalmente, produciendo síndrome toracolumbar.
d) Una mielopatía degenerativa asociada con tumores malignos localizados por fuera del sistema nervioso puede provocar ocasionalmente un síndrome toracolumbar (mielopatía paraneoplásica)
e) Las causas más comunes de síndrome toracolumbar vistas en la práctica son:
- Enfermedad de discos intervertebrales (P)
- Fracturas de la columna (P + G)
- Mielopatía degenerativa (P)
- Discoespondilitis (P)
- Metástasis de linfosarcoma (G)